Pocos aspectos son tan determinantes en el desarrollo profesional de un individuo como los jefes. De ellos depende, en gran medida, que un trabajo sea bueno o malo, insufrible o memorable.
Los jefes pueden hacer que nuestra vida sea, literalmente, un sueño hecho realidad o una pesadilla digna de Freddy Krueger. De entre la amplia gama de personalidades que podemos encontrar, una de las más divertidas es la que yo llamo el egojefe.
¿Pero cómo identificarlos? Más que un reglamento, esta es una lista de los 10 pensamientos que definen a todo buen egojefe.
1. ¡Qué bueno soy en lo que hago! Debería trabajar en la Presidencia (No entiendo por qué ningún head hunter me ha contactado todavía).
2. Podría conseguir un mejor trabajo, pero no sé qué haría la empresa sin mí. Me necesitan.
3. Con todo lo que le he hecho ganar (o ahorrar) a la empresa, deberían hacerme socio.
4. ¡Qué suerte tiene la empresa de haberme contratado! Si no fuera por mí, esta compañía ya se hubiera venido abajo hace mucho tiempo. Soy el único que hace las cosas bien aquí.
5. En verdad qué bueno soy. Deberían darme un reconocimiento, bono o mínimo un viaje.
6. Mis empleados son muy afortunados. Con todo lo que están aprendiendo de mí, debería pagarles menos.
7. De no ser por mi talento esta empresa no estaría donde está ahorita.
8. Si tuviera cinco minutos con Carlos Slim o Bill Gates, seguro me ofrecen trabajo.
9. Si quieren algo bien hecho, pídanmelo a mí.
10. ¿No está disponible la vacante de director general?
Alguna vez se han topado con un jefe así?
