Nos guste o no, hay que reconocer que vivimos en un país donde los abusos, la tranza y la impunidad son el pan de cada día. Sin embargo, y diferencia de otros países donde tampoco se cantan malas rancheras, el mexicano tiene el don de darle la vuelta a las injusticias y, por supuesto, de encontrarle el lado gracioso hasta al más devastador de los sucesos.
Por ello he aquí una pequeña guía de qué hacer para evitar el abuso de los policías de tránsito:
1. Evite usar vías muy conglomeradas que permitan que los policías puedan caminar a unos centímetros de su coche para: examinar sus placas con lupa, contar sus hologramas de verificación, ver si trae puesto o no el cinturón de seguridad, inspeccionar si tiene cerca su celular, si viene comiendo, si lavó su coche o si hoy no se afeitó. Cualquier descuido puede ser motivo de multa. (Si quiere evitar disgustos, por ningún motivo circule por Insurgentes).
2. No trate de darse la vuelta en U en Insurgentes, al menos de día. Si está desesperado porque ya se pasó 100 kilómetros de su destino y no encuentra la forma de regresarse, mejor deténgase en el Vips más cercano o llame a alguien para avisarle. Por nada del mundo pida ayuda a un policía. Si es de noche y está en la misma situación y tiene pánico de entrar en calles completamente obscuras en las que un delincuente en potencia lo espera para asaltarlo, dése la vuelta con mucha precaución, y revisando muy bien el cuadrante en busca de patrullas (revise sobre todo las esquinas y cruceros. Usted está en uno de los retenes o posiciones estratégicas de “recolección”. No dude que ahí podrá encontrarse patrullas con las luces apagadas en espera de cazar a su próxima víctima).
3. Utilice los espejos retrovisores. Además de ser un excelente complemento del auto para fomentar la vanidad, arreglarse el peinado, maquillarse rumbo al trabajo, quitarse el pedazo de carne que se le quedó atorado entre los dientes a la hora de la comida y otras funciones igualmente trascendentales, es indispensable para ver si usted tiene una patrulla cerca que no dudará en acorralarlo en la primera oportunidad.
4. Si está desesperado por el tráfico y no pudo evitar la tentación de tomar el carril de contrasentido, hágalo bajo su riesgo y tomando las siguientes precauciones: Revise muy bien ambos lados. Por ningún motivo debe haber patrullas a la vista. Presione lo más que pueda el acelerador sin arriesgar su vida ni la de terceros y procure no recorrer más de tres cuadras. Con suerte ningún policía lo vio y si lo hizo no le dio tiempo de seguirlo porque no pudo pasar por el tráfico.
5. Compre una cartera de repuesto y coloque en ella un billete de $50. Si de plano no siguió ninguna de estas recomendaciones y ya lo pararon, no espere salir bien librado del asunto. El policía no se irá hasta que usted saque la cartera. Su única salvación es alegar que los negocios no van bien y que sólo trae 50 pesos. (Si usted trae un BMW, Audi u otro automóvil por el estilo, aplique la de: “el coche no es mío, es de mi esposo, de la empresa, etc.” Si trae algo en especie: comida, útiles escolares, o algún otro, no dude en ofrecerlo. Increíblemente ¡funciona! -sobre todo si usted es mujer-) Si bien el susto o el coraje de ser detenido nadie se los quita, al menos tendrá una anécdota divertida que contar y se sentirá tranquilo de no haber sido estafado.
6. Utilice el transporte público. Es la única forma segura de no ser abusado por un policía de tránsito (apenas están estudiando qué posibles infracciones son aplicables a los peatones).
