Locurasdemexico’s Weblog

Abril 17, 2008

Decálogo del egojefe

Archivado en: Empleo y cultura laboral — locurasdemexico @ 4:15 pm
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1. ¡Qué bueno soy en lo que hago! Debería trabajar en la Presidencia (No entiendo por qué ningún head hunter me ha contactado todavía).

2. Podría conseguir un mejor trabajo, pero no sé qué haría la empresa sin mí. Me necesitan.

3. Con todo lo que le he hecho ganar (o ahorrar) a la empresa, deberían hacerme socio.

4. Qué suerte tiene la empresa de haberme contratado. Si no fuera por mí, esta empresa ya se hubiera venido abajo hace mucho tiempo. Soy el único que hace las cosas bien aquí.

5. De verdad que qué bueno soy. Deberían darme un reconocimiento, bono o mínimo un viaje a Europa.

6. Mis empleados son muy afortunados. Con todo lo que están aprendiendo de mí, debería pagarles menos. Cuando estén lo suficientemente preparados, dentro de algunos años, podrán buscar otro trabajo donde capitalicen todo lo que YO les he enseñado.

7. De no ser por mi extraordinario talento esta empresa no estaría donde está ahorita.

8. Si tuviera 5 minutos con Carlos Slim o Bill Gates, seguro me piden que dirija alguna de sus divisiones.

9. Si quieren algo bien hecho, pídanmelo a mí.

10. ¿No está disponible la vacante de director general?

Abril 16, 2008

Cuando sea grande quiero ser policía

Archivado en: General — locurasdemexico @ 5:58 pm
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Nunca como antes, esta inocente frase infantil -pensaría yo cada vez menos frecuente, si no es que extinta- debería tomarse en serio.

¿Por qué frustrar las aspiraciones de un niño que quiere tener una profesión con tanto potencial como la policiaca?

De verdad, no es que me encante este tema de los policías, pero todos los días nos conmueven con interesantes novedades que resulta imposible no hablar de ellos.

Así que, por favor, si dudan en seguir fomentando la vocación de sus pequeñitos, tomen en cuenta todos los beneficios que su hijo tendrá si se dedica a esta profesión.

1. No se preocupe más por mejorar su preparación académica o profesional para después frustrarse con un trabajo mal pagado. Con tener la secundaria es más que suficiente. Por si no lo escuchó en televisión, aquí la evidencia.

2. Nunca más tendrá que preocuparse por conseguir lugar de estacionamiento. Si usted es policía, todo está permitido: rampas para sillas de ruedas, avenidas, entradas de edificios de gobierno. No limite su imaginación.

3. Olvídese del tráfico. Usted es la autoridad. Si necesita llegar al compromiso familiar o solamente tiene hambre y no está de humor para estar en un embotellamiento, encienda sus luces y active las alarmas sonoras de su vehículo y listo: corra a la tortería más cercana.

4. ¿Aburrido? Corra a hacer bola al accidente más cercano, a la pelea callejera más próxima, a las zonas más inseguras de la ciudad. No dude que encontrará fácilmente algo divertido que ver. No se preocupe por ayudar, nadie espera que lo haga de verdad. Concéntrese en enterarse muy bien de todo el chisme para que se lo cuente a su familia en la próxima reunión familiar. Usted está en todo su derecho de ver el incidente en primera fila.

5. Exposición mediática. A todos les encanta. Si usted es policía, tiene cobertura garantizada. Usted podrá divertirse viendo a sus más cercanos colaboradores de trabajo en televisión. Y si se pone listo, a lo mejor y hasta sale usted también.

6. De acuerdo, el sueldo base es bajo, pero las prestaciones adicionales son incomparables. Imagine la red de contactos que podrá hacer siendo policía. Un favorcito a algún narco por aquí, hacerse de la vista gorda de otra cosa por acá. Un día una mordidita, otro día un soborno. No se preocupe, el dinero llegará a usted por alguna vía.

Abril 9, 2008

Tips para evitar el abuso de los policías de tránsito

Archivado en: General — locurasdemexico @ 1:19 am
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1. Evite usar vías muy conglomeradas que permitan que los policías puedan caminar a unos centímetros de su coche para: examinar sus placas con lupa, contar sus hologramas de verificación, ver si trae puesto o no el cinturón de seguridad, inspeccionar si tiene cerca su celular, si viene comiendo, si lavó su coche o si hoy no se afeitó. Cualquier descuido puede ser motivo de multa. (Si quiere evitar disgustos, por ningún motivo circule por Insurgentes)

2. No trate de darse la vuelta en U en Insurgentes, al menos de día. Si está desesperado porque ya se pasó 100 kilómetros de su destino y no encuentra la forma de regresarse, mejor deténgase en el Vips más cercano (no, no trabajo en Vips) o llame a alguien para avisarle. Por nada del mundo pida ayuda a un policía. Si es de noche y está en la misma situación y tiene pánico de entrar en calles completamente obscuras en las que un delincuente en potencia lo espera para asaltarlo, dése la vuelta con mucha precaución, y revisando muy bien el cuadrante en busca de patrullas (Revise sobre todo las esquinas y cruceros. Usted está en uno de los retenes o posiciones estratégicas de recolección. No dude que ahí podrá encontrarse patrullas con las luces apagadas en espera de cazar a su próxima víctima)

3. Utilice los espejos retrovisores. Además de ser un excelente complemento del auto para estimular la vanidad, arreglarse el peinado, maquillarse rumbo al trabajo, quitarse el pedazo de carne que se le quedó atorado entre los dientes a la hora de la comida y otras funciones igualmente importantes, es indispensable para ver si usted tiene una patrulla cerca que no dudará en acorralarlo en la primera oportunidad.

4. Si está desesperado por el tráfico y no pudo evitar la tentación de tomar el carril de contrasentido, hágalo bajo su riesgo y tomando las siguientes precauciones: Revise muy bien en ambos lados. Por ningún motivo debe haber patrullas a la vista. Apriete lo más que pueda el acelerador sin arriesgar su vida, ni la de terceros, y procure no aventarse más de 3 cuadras. Con suerte ningún policía lo vio y si lo hizo, no le dio tiempo de seguirlo porque no pudo pasar por el tráfico.

5. Compre una cartera de repuesto y coloque en ella un billete de $50. Si de plano no hizo caso a ninguna de estas recomendaciones y ya lo pararon, no espere salir bien librado del asalto. El policía no se irá hasta que usted saque la billetera. Su única salvación es alegar que los negocios no van bien y que sólo trae 50 pesos en la cartera. (Si usted trae un BMW, Audi o un coche por el estilo, aplique la de: el coche no es mío, es de mi esposo, de la empresa, etc. Si trae algo en especie que pueda darles: comida, útiles escolares, o algún otro, también sirven, ¡créanme!) Si bien el susto o el coraje de ser detenido nadie se los quita, al menos tendrá una anécdota divertida que contar y se sentirá tranquilo de no haber sido estafado.

6. Utilice el transporte público. Es la única forma segura de no ser abusado por un policía de tránsito (apenas están estudiando qué posibles infracciones son aplicables a los peatones).

Abril 5, 2008

¿Policías o delincuentes profesionales?

Viernes en la noche. Insurgentes -o la avenida más grande del mundo, lo que les guste más- Regreso a mi casa del trabajo, con los niveles regulares de estrés acostumbrados para una ciudad como ésta. Nunca me voy por ahí, pero, ¿por qué no? hoy decidí cambiar de ruta. Si alguno de los pocos placeres que se le pueden encontrar al hecho de estar al volante todos los días (que si las cuentas no fallan son 780 horas, o sea, ¡33 días al año!, bajita la mano, considerando 3 horas diarias de lunes a viernes, una hora y media de ida, y otra de regreso, sin contemplar las eventualidades: comidas fuera de la oficina, citas, etc. ¿De espanto no?). Pero sigo… uno de los pocos placeres es poder escuchar algo de buena música -nunca lo hago, así que encuentro cierto gusto en poder escuchar mis discos, al menos en el coche-, poner en la radio algo divertido, el Weso en W por ejemplo, y ¡jugar de vez en cuando con las rutas!

En fechas recientes éste también se ha convertido en todo un pasatiempo vial. ¿Cómo no serlo? Debería instituirse como anexo en el nuevo reglamento de tránsito del DF. Aliviaría a cientos de miles de esquizofrénicos automovilistas que no saben encontrarle el lado bueno al tráfico -a mi gusto, un inigualable catalizador de la creatividad- ¿Cuántas nuevas calles, casas o rincones escondidos no conocería yo si no fuera porque la cola interminable de coches me obliga a buscar, como sea, la forma de esquivarlos?

En fin. Les decía. Estoy en el coche, rumbo a casa en viernes. La avenida totalmente parada. Nuestros amigos y aliados defensores de la (in)justicia, los policías de la no muy esperanzada Ciudad de México, a las vivas. Aquello es un caldo de cultivo para sacar lo que se pueda. Al fin y al cabo es viernes y hay que conseguir lana para las chelas del fin de semana.

Mi esposo me sigue en el coche de atrás. De pronto veo por el retrovisor que se detiene y, casualmente, hay una patrulla a su lado. Para no hacerla larga, resulta que, como casi no sucede con los policías en esta ciudad, lo marearon con supuestas infracciones por la supuesta no verificación del auto (sin mostrar por supuesto el reglamento, como ya es costumbre, y con una novedosa forma de chantaje: el nuevo sistema de acumulación de puntos para la revocación absoluta de la licencia).

Me marca al teléfono y me avisa lo sucedido. El hombre está histérico, obviamente (cómo no estarlo, acaba de ser pillado por un delincuente profesional). Dos segundos después me pasa lo mismo y en segundos me encuentro del otro lado de la calle, viendo a mi esposo tratar de dialogar con el policía. El que me detuvo a mí me pide que espere a que llegue su compañero. Seguro él no es muy bueno para eso de la intimidación y requiere del líder para poder hacer su jugada maestra.

¿Qué hacer cuando un delincuente trata de usar su mal habido poder para intimidar a una persona? Aunque triste, pasó lo que pasa todos los días en este país. Sí, probablemente en parte por la cultura de la corrupción, intimidación, extorsión, etc., en parte por el miedo, la inoperancia de las autoridades (y un largo etcétera) y, sí, hay que reconocerlo, por la desinformación de los ciudadanos de este país (me incluyo, por supuesto, me reconozco culpable… y los errores se pagan, en el mejor de los casos, en efectivo).

Fue hasta la casa, con la cabeza clara y el corazón tranquilo, que nos cayó encima la triste realidad y un momento de inigualable aprendizaje que no puedo más que compartirle a otros inocentes para que no les pase lo que a nosotros. Una lección invaluable que nos hace maravillarnos, una vez más, de lo lógico que es todo en este país y de lo bien que funcionan las leyes, el sistema, como le llamen, de lo bien pensado que está todo vamos: que la fecha que viene marcada en el holograma de la verificación sirve para un pepino, o mejor, para que los polis avivados te saquen una lana, porque las fechas reales las puedes encontrar en Internet u otros sitios y corresponden a un calendario programado por meses, según tu placa.

Es bien sabido por muchos que hay fechas específicas para la verificación. Lo que no es sabido es que los hologramas marcan fechas, con un periodo de gracia (según el tipo de estampa que te haya tocado), que no corroboran (y en algunos casos contradicen) el calendario establecido por los reglamentos oficiales (por si tienen tiempo y paciencia chequen esto, y ¡revisen su holograma!).

Así que bueno. Ojo y ojalá no les pase. Y si tienen otras historias de policías de tránsito del DF, bautizados por mí como delincuentes profesionales (aunque se ofendan, ¿alguien conoce a alguno honesto?), por favor, compártanlas. Así todos nos desahogamos y aprendemos de las burradas de otros. ¿Habrá algo parecido que contar en esta ciudad (no me lo imagino)?

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