Locurasdemexico’s Weblog

mayo 1, 2008

Instrucciones para sobrevivir a las lluvias en coche

Archivado en: General — locurasdemexico @ 1:49 am

Si los que vivimos en la ciudad creíamos haber superado ya todos los retos viales posibles, las recientes lluvias demuestran todo lo contario. Nos hacen percatarnos, de nuevo, que en esta ciudad caótica y esquizofrénica nunca se ha visto suficiente.

La experiencia extraida de la casi mortífera experiencia pluvial de esta semana es la siguiente:

1. Si usted es de los que ama cambiarse de carril para esquivar a los que creen que están manejando en un pueblo y no en la Ciudad de México (velocidad promedio de 50 km/h en vías con un promedio de circulación de 90 km/h), olvídelo. No se arriesgue ni desgaste energías en vano. O va a resultar demasiado peligroso y usted va a terminar con una tensión muscular severa y/o dolor de cabeza profundo, o sencillamente no va a poder hacerlo. Mentalícese a lidiar con un tumulto de coches unidos con un mismo objetivo: bloquearle el paso.

2. Si la paciencia no es lo suyo y no piensa dejar de cambiar de carril cada cinco minutos -y quiere cumplir su objetivo- no ponga sus direccionales. Es bien sabido que en México, con o sin lluvia, la peor forma de cambiar de carril es poner la direccional. Sólo logrará que los otros conductores se aseguren de no dejar ni un milímetro disponible para que usted pase.

3. No se obstine con dar la vuelta en una calle específica. Hará muchos corajes (porque simplemente no lo van a dejar) y estresará a muchos automovilistas. Para todo destino hay muchas rutas posibles, sea flexible.

4. La mayoría de los conductores, aunque estén convencidos de lo contrario, son incapaces de hacer varias cosas a la vez. Y mucho menos de preocuparse por los demás. Una de las múltiples consecuencias de este fenómeno son los conductores que, con el estrés de la lluvia y la prisa por llegar a sus casas, simplemente se les olvida (¿por qué no?) prender sus luces (¡sí, de noche y con lluvia!). Así que si está circulando de noche y con lluvia y creía que era suficiente mirar tres coches hacia adelante, a los lados y atrás, para ver si la luz de un auto atrás, o la ausencia de ella, le indicaba si podía moverse o no, ahora agréguele revisar 2 ó 3 veces más -porque no está nada fácil- para detectar a aquellos considerados automovilistas a los que simplemente no se les pega su gana prender la luz.

5. No pierda su tiempo enfureciéndose con cada automovilista que se le cierra o que hace una estupidez (se llevaría todo el día en eso, además imagine la cantidad de energía desperdiciada). Piense que no todos tienen la fortuna de tener educación e intente encontrarle el lado gracioso a cada situación.

6. Apretar indisciminadamente el claxon no desaparece el tráfico, ni quita la lluvia. Sólo incrementa el estrés suyo y el de quienes lo rodean.

abril 17, 2008

Decálogo del egojefe

Archivado en: Empleo y cultura laboral — locurasdemexico @ 4:15 pm
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Pocos aspectos son tan determinantes en el desarrollo profesional de un individuo como los jefes. De ellos depende, en gran medida, que un trabajo sea bueno o malo, insufrible o memorable.

Los jefes pueden hacer que nuestra vida sea, literalmente, un sueño hecho realidad o una pesadilla digna de Freddy Krueger. De entre la amplia gama de personalidades que podemos encontrar, una de las más divertidas es la que yo llamo el egojefe.

¿Pero cómo identificarlos? Más que un reglamento, esta es una lista de los 10 pensamientos que definen a todo buen egojefe.

1. ¡Qué bueno soy en lo que hago! Debería trabajar en la Presidencia (No entiendo por qué ningún head hunter me ha contactado todavía).

2. Podría conseguir un mejor trabajo, pero no sé qué haría la empresa sin mí. Me necesitan.

3. Con todo lo que le he hecho ganar (o ahorrar) a la empresa, deberían hacerme socio.

4. ¡Qué suerte tiene la empresa de haberme contratado! Si no fuera por mí, esta compañía ya se hubiera venido abajo hace mucho tiempo. Soy el único que hace las cosas bien aquí.

5. En verdad qué bueno soy. Deberían darme un reconocimiento, bono o mínimo un viaje.

6. Mis empleados son muy afortunados. Con todo lo que están aprendiendo de mí, debería pagarles menos.

7. De no ser por mi talento esta empresa no estaría donde está ahorita.

8. Si tuviera cinco minutos con Carlos Slim o Bill Gates, seguro me ofrecen trabajo.

9. Si quieren algo bien hecho, pídanmelo a mí.

10. ¿No está disponible la vacante de director general?

Alguna vez se han topado con un jefe así?

abril 16, 2008

Cuando sea grande quiero ser policía

Archivado en: General — locurasdemexico @ 5:58 pm
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No hay nada más adorable que la inocencia de un niño. No sólo tienen siempre una gran ocurrencia que nos roba una risa o nos deja perplejos por su ingenio y sencillez. Algunos, me atrevería a decir, tienen cosas más interesantes que decir que muchos adultos. Lo mismo sucede con sus aspiraciones laborales.

En mis tiempos, por ejemplo, entre las profesiones más solicitadas por los pequeñitos estaban, junto a bombero y doctor, la de policía. Hoy cualquier papá seguro se infarta al escuchar estas palabras.

Sin embargo, la idea no es nada descabellada. Es decir ¿por qué frustrar los sueños de un niño que aspira a una profesión con tanto potencial como la policiaca?

Basta con analizar algunos de los beneficios que usted y su angelito tendrán al escoger esta carrera:

1. No se preocupe más por mejorar su preparación académica o profesional para después frustrarse con un trabajo mal pagado. Con tener la secundaria es más que suficiente. Por si no lo escuchó en televisión, aquí la evidencia.

2. Nunca más tendrá que preocuparse por conseguir lugar de estacionamiento. Si usted es policía, todo está permitido: rampas para sillas de ruedas, avenidas, entradas de edificios de gobierno. No limite su imaginación.

3. Olvídese del tráfico. Usted es la autoridad. Si necesita llegar al compromiso familiar o solamente tiene hambre y no está de humor para estar en un embotellamiento, active las alarmas sonoras de su vehículo y listo: corra a la tortería más cercana.

4. ¿Aburrido? Corra a hacer bola al accidente más cercano, a la pelea callejera más próxima, a las zonas más inseguras de la ciudad. No dude que encontrará fácilmente algo divertido que ver. No se preocupe por ayudar, nadie espera que lo haga. Concéntrese en enterarse muy bien de todo el chisme para que se lo cuente a su familia en la próxima reunión familiar. Usted está en todo su derecho de ver el incidente en primera fila.

5. Exposición mediática. A todos les encanta. Si usted es policía, tiene cobertura garantizada. Usted podrá divertirse viendo a sus más cercanos colaboradores de trabajo en televisión. Y si se pone listo, a lo mejor y hasta sale usted también.

6. De acuerdo, el sueldo base es bajo, pero las prestaciones adicionales son incomparables. Imagine la red de contactos que podrá hacer siendo policía. Un favorcito por aquí, hacerse de la vista gorda por acá. Un día una mordidita, otro día un soborno. No se preocupe, el dinero llegará a usted por alguna vía.

Así que, por favor, si dudan en seguir fomentando la vocación de sus pequeñitos, tomen en cuenta todos los beneficios que su hijo tendrá si se dedica a esta profesión.

abril 9, 2008

Tips para evitar el abuso de los policías de tránsito

Archivado en: General — locurasdemexico @ 1:19 am
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Nos guste o no, hay que reconocer que vivimos en un país donde los abusos, la tranza y la impunidad son el pan de cada día. Sin embargo, y diferencia de otros países donde tampoco se cantan malas rancheras, el mexicano tiene el don de darle la vuelta a las injusticias y, por supuesto, de encontrarle el lado gracioso hasta al más devastador de los sucesos.

Por ello he aquí una pequeña guía de qué hacer para evitar el abuso de los policías de tránsito:

1. Evite usar vías muy conglomeradas que permitan que los policías puedan caminar a unos centímetros de su coche para: examinar sus placas con lupa, contar sus hologramas de verificación, ver si trae puesto o no el cinturón de seguridad, inspeccionar si tiene cerca su celular, si viene comiendo, si lavó su coche o si hoy no se afeitó. Cualquier descuido puede ser motivo de multa. (Si quiere evitar disgustos, por ningún motivo circule por Insurgentes).

2. No trate de darse la vuelta en U en Insurgentes, al menos de día. Si está desesperado porque ya se pasó 100 kilómetros de su destino y no encuentra la forma de regresarse, mejor deténgase en el Vips más cercano o llame a alguien para avisarle. Por nada del mundo pida ayuda a un policía. Si es de noche y está en la misma situación y tiene pánico de entrar en calles completamente obscuras en las que un delincuente en potencia lo espera para asaltarlo, dése la vuelta con mucha precaución, y revisando muy bien el cuadrante en busca de patrullas (revise sobre todo las esquinas y cruceros. Usted está en uno de los retenes o posiciones estratégicas de “recolección”. No dude que ahí podrá encontrarse patrullas con las luces apagadas en espera de cazar a su próxima víctima).

3. Utilice los espejos retrovisores. Además de ser un excelente complemento del auto para fomentar la vanidad, arreglarse el peinado, maquillarse rumbo al trabajo, quitarse el pedazo de carne que se le quedó atorado entre los dientes a la hora de la comida y otras funciones igualmente trascendentales, es indispensable para ver si usted tiene una patrulla cerca que no dudará en acorralarlo en la primera oportunidad.

4. Si está desesperado por el tráfico y no pudo evitar la tentación de tomar el carril de contrasentido, hágalo bajo su riesgo y tomando las siguientes precauciones: Revise muy bien ambos lados. Por ningún motivo debe haber patrullas a la vista. Presione lo más que pueda el acelerador sin arriesgar su vida ni la de terceros y procure no recorrer más de tres cuadras. Con suerte ningún policía lo vio y si lo hizo no le dio tiempo de seguirlo porque no pudo pasar por el tráfico.

5. Compre una cartera de repuesto y coloque en ella un billete de $50. Si de plano no siguió ninguna de estas recomendaciones y ya lo pararon, no espere salir bien librado del asunto. El policía no se irá hasta que usted saque la cartera. Su única salvación es alegar que los negocios no van bien y que sólo trae 50 pesos. (Si usted trae un BMW, Audi u otro automóvil por el estilo, aplique la de: “el coche no es mío, es de mi esposo, de la empresa, etc.” Si trae algo en especie: comida, útiles escolares, o algún otro, no dude en ofrecerlo. Increíblemente ¡funciona! -sobre todo si usted es mujer-) Si bien el susto o el coraje de ser detenido nadie se los quita, al menos tendrá una anécdota divertida que contar y se sentirá tranquilo de no haber sido estafado.

6. Utilice el transporte público. Es la única forma segura de no ser abusado por un policía de tránsito (apenas están estudiando qué posibles infracciones son aplicables a los peatones).

abril 5, 2008

¿Policías o delincuentes profesionales?

Viernes en la noche. Insurgentes -o la avenida más grande del mundo, lo que les guste más- Regreso a mi casa del trabajo, con los niveles regulares de estrés acostumbrados para una ciudad como ésta. Nunca me voy por ahí, pero, ¿por qué no? hoy decidí cambiar de ruta.

Uno de los pocos placeres que se le pueden encontrar al hecho de estar al volante todos los días (33 días al año considerando tres horas diarias de lunes a viernes, una hora y media de ida, y otra de regreso, sin contar eventualidades: comidas fuera de la oficina, citas, etc. ¿De espanto no?) es poder escuchar algo de buena música -difícilmente lo hago en otro momento- o poner en la radio algo divertido, el Weso en W por ejemplo, y ¡jugar de vez en cuando con las rutas!

En fechas recientes éste también se ha convertido en todo un pasatiempo vial. ¿Cómo no serlo? Debería instituirse como anexo en el nuevo reglamento de tránsito del DF. Aliviaría a cientos de miles de esquizofrénicos automovilistas que no saben encontrarle el lado bueno al tráfico -a mi gusto, un inigualable catalizador de la creatividad- ¿Cuántas nuevas calles, casas o rincones escondidos no conocería yo si no fuera porque la cola interminable de coches me obliga a buscar, como sea, la forma de esquivarlos?

En fin. Es viernes de regreso a casa saliendo de la oficina. Insurgentes está totalmente parada. Nuestros amigos y aliados defensores de la (in)justicia, los policías de la no muy esperanzada Ciudad de México, a las vivas. Aquello es un caldo de cultivo para sacar lo que se pueda. Al fin y al cabo es viernes y hay que conseguir lana para las chelas del fin de semana.

Mi esposo me sigue en el coche de atrás. De pronto veo por el retrovisor que se detiene y, casualmente, hay una patrulla a su lado. Resulta que, como casi no sucede con los policías en esta ciudad, lo marearon con supuestas infracciones por la supuesta no verificación del auto (sin mostrar por supuesto el reglamento, como ya es costumbre, y con una novedosa forma de chantaje: el nuevo sistema de acumulación de puntos para la revocación absoluta de la licencia).

Me marca al teléfono y me avisa lo sucedido. El hombre está histérico, obviamente (cómo no estarlo, acaba de ser pillado por un delincuente profesional). Dos segundos después me pasa lo mismo y en segundos me encuentro del otro lado de la calle, viendo a mi esposo tratar de dialogar con el policía. El que me detuvo a mí me pide que espere a que llegue su compañero. Seguro él no es muy bueno para eso de la intimidación y requiere del líder para poder hacer su jugada maestra.

¿Qué hacer cuando un delincuente trata de usar su mal habido poder para intimidar a una persona? Aunque triste, pasó lo que pasa todos los días en este país. Sí, probablemente en parte por la cultura de la corrupción/intimidación/ extorsión, el miedo, la inoperancia de las autoridades (y un largo etcétera) y, sí, hay que reconocerlo, por la desinformación de los ciudadanos de este país (me reconozco culpable) Y los errores se pagan, en el mejor de los casos, en efectivo.

Fue hasta la casa, con la cabeza fría, que nos cayó el veinte. Luego de darle mil vueltas al asunto nos dimos cuenta que la fecha que viene marcada en el holograma de la verificación sirve para un pepino, o mejor, para que los polis avivados te saquen una lana, porque las fechas reales las puedes encontrar en Internet u otros sitios y corresponden a un calendario programado por meses, según tu placa.

Es bien sabido por muchos que hay fechas específicas para la verificación. Lo que no es sabido es que los hologramas marcan fechas, con un periodo de gracia (según el tipo de estampa que te haya tocado), que no corroboran (y en algunos casos contradicen) el calendario establecido por los reglamentos oficiales (por si tienen tiempo y paciencia chequen esto, y ¡revisen su holograma!).

Así que bueno. Ojo y ojalá no les pase. Y si tienen otras historias de policías de tránsito del DF, bautizados por mí como delincuentes profesionales (aunque se ofendan, ¿alguien conoce a alguno honesto?), por favor, compártanlas. Así todos nos desahogamos y aprendemos de las burradas de otros. ¿Habrá algo parecido que contar en esta ciudad (no me lo imagino)?

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